El agua de lluvia, o también conocida como agua pluvial, procedente de la precipitación natural que ha recorrido una columna atmosférica (ciclo hidrológico), es la fuente principal de todos nuestros suministros de agua por cuanto abastece a embalses, ríos y acuíferos. Este tipo de agua tiene la consideración de agua sin contaminar, pero sin alcanzar el nivel de calificación de agua potable.

Para que el agua pueda ser considerada como agua potable, ésta debe cumplir con las pautas de calidad de la normativa RD 902/2018 (RD 140/2003; en España), armonizada con la Directiva europea 98/83 para aguas de consumo. Generalmente, el agua potable es distribuida por una compañía distribuidora autorizada, si bien también pueden permitirse aguas de consumo provenientes de captaciones propias o privadas, debidamente legalizadas, cumpliendo los requisitos de la normativa citada.

En líneas generales, se estima que alrededor de 2/3 partes del total de agua de precipitación recibida por una zona es devuelta a la atmósfera a través del ciclo hidrológico. El ciclo hidrológico, también conocido como ciclo del agua, se puede definir cómo el proceso por el cual el agua se transforma en diferentes estados físicos. El resto del agua es la que tenemos realmente disponible para cubrir nuestras necesidades, o lo que es lo mismo, hablamos del reciclaje de aguas pluviales para diferentes aplicaciones.

Imagen_01 (Ciclo del agua)

Actualmente, adquiere especial importancia el reciclaje de aguas pluviales para usos relacionados con la edificación, debido principalmente a que nos encontramos ante un escenario de gran aumento poblacional. Además, en el caso de España, existe un importante déficit hídrico que se complementa con la aparición de sequías cada vez con mayor frecuencia.

En determinados lugares donde no existe una infraestructura de distribución de agua, los sistemas domésticos de aprovechamiento de agua pluvial se convierten en una de las pocas alternativas para disponer de este recurso. Sin embargo, en zonas con redes de distribución de agua potable, los sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia se convierten en una opción enfocada a la mejora de la gestión y optimización del recurso del recurso agua, incluyendo los beneficios económicos que conlleva la implantación del sistema.

Para caracterizar el régimen de precipitaciones en una determinada zona, es importante considerar tanto la precipitación media anual como su distribución temporal a lo largo de las estaciones del año.

Imagen_02 (Régimen de precipitaciones medias anuales en la Península Ibérica)

Para la Península Ibérica se puede afirmar, de forma generalizada, lo siguiente:
– Las precipitaciones disminuyen de norte a sur.
– Las precipitaciones en la vertiente atlántica son superiores a las de la vertiente mediterránea.
– Las precipitaciones más importantes tienen lugar en las laderas de los sistemas montañosos situadas a barlovento de los vientos húmedos, frente a las de sotavento, donde las cantidades son generalmente inferiores.

Entre las principales aplicaciones del reciclaje o aprovechamiento de aguas pluviales se pueden citar las siguientes:
– Interior de los edificios: cisternas de inodoros, grifo interior (lavado de suelos, plantas, etc.), lavadoras (se aconseja tratamiento previo).
– Exterior de edificios: riego de zonas ajardinadas o zonas verdes, lavabo de los suelos o paredes, lavado de vehículos, fuentes ornamentales, etc.
– Usos industriales: limpieza de superficies y vehículos industriales, depósito de almacenamiento de agua contra incendios, riego de zonas verdes, etc.

También se debe destacar que las aplicaciones comunes del reciclaje de aguas pluviales no están autorizadas en todos los casos. Las exclusiones serían las siguientes:
– Edificaciones de uso sanitario, centros de personas mayores, centros de educación infantil, etc.
– Usos en los que se requiere agua potable: higiene personal y preparación de comida.

El agua pluvial recogida, filtrada y almacenada de forma adecuada, representa una fuente alternativa de agua de buena calidad que permite sustituir el agua de consumo en ocasiones y de esta forma se contribuye al ahorro de este recurso.
Los sistemas de aprovechamiento de agua pluvial deben diseñarse e instalarse de modo que el agua no potable sea adecuada para su objetivo y no presente ningún riesgo indebido para la salud según los reglamentos, normas y orientaciones nacionales. Para el uso doméstico, se recoge el agua caída dentro de los límites de la parcela por medio de diferentes sistemas de captación, siendo el más común las superficies que ocupan las cubiertas (planas o inclinadas) de las edificaciones.

Imagen_03 (Red de captación de agua pluvial en la cubierta de una vivienda)

Una vez que decidimos todos los usos o aplicaciones del agua pluvial reciclada en un determinado lugar, como puede ser por ejemplo una parcela que contiene una vivienda unifamiliar aislada, se puede calcular de forma estimativa la Demanda de consumo de agua para el caso de estudio. Por otro lado, conociendo los datos relativos al sistema de captación, a las precipitaciones medias anuales del lugar y a otros factores correctores de cálculo, se puede obtener de forma bastante precisa la Oferta del agua pluvial en el caso de estudio. Analizando ambos resultados, Demanda y Oferta, podríamos dimensionar el volumen del depósito de almacenamiento necesario para el reciclaje de aguas pluviales.

Generalmente, cuando hablamos de un sistema de reciclaje o aprovechamiento de aguas pluviales no nos referimos solamente al depósito de almacenamiento del agua, sino que se considera todo el proceso completo, desde el punto de captación del agua hasta el punto de consumo del agua.

reciclaje aguas pluviales

Imagen_04 (Partes de un sistema de reciclaje de aguas pluviales)

Se podría realizar la siguiente clasificación para los sistemas de reciclaje de aguas pluviales en función de las características hidráulicas del sistema:
– Sistemas de flujo total: son los sistemas en los que toda el agua de lluvia es conducida al depósito de acumulación.
– Sistemas con división del flujo: son aquellos en los que sólo se aprovecha una parte de la lluvia caída, enviándose el resto al alcantarillado.
– Sistemas con depósitos de retención: aquellos en los que la finalidad es principalmente la de laminar los picos de intensidad de lluvia.
– Sistemas con depósitos de infiltración: aquellos cuya única diferencia con los sistemas con división de flujo consiste en que el exceso de agua se envía a suelo permeable para su infiltración, en lugar de al alcantarillado.

Aplicando la tecnología conveniente en los sistemas de reciclaje de aguas pluviales, se puede contribuir notablemente a la reducción del consumo de agua en una edificación, alcanzando hasta un 50% del total de consumo humano en los edificios.
Para concluir, la gestión del agua de lluvia y su reciclaje son objetivos perseguidos por los principales procedimientos para la certificación de la sostenibilidad en el sector de la edificación, como por ejemplo las certificaciones LEED o BREEAM.

reciclaje aguas pluviales

Imagen_05 (Reciclaje de agua: BREEAM)

reciclaje aguas pluvialesImagen_06 (Gestión del agua de lluvia: LEED)

Reciclar el agua de lluvia es fundamentalmente sostenibilidad ambiental, pero también es eficiencia energética si aplicamos un adecuado equipamiento de control y un correcto diseño del sistema de reciclaje de aguas pluviales.

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