Un poco de historia…

El papel de Barcelona como capital de Cataluña, una ciudad abierta al mediterráneo y con fáciles vías de acceso, tanto por mar como por tierra, han permitido a lo largo de los siglos convertirse en un importante centro de tradición comercial. Si bien la antigua Barcino romana, disponía de plazas públicas con sus tabernae, si nos remontamos a la edad media, el papel de los municipios cobra importancia pues tienen asignada la competencia de asegurar la llegada, provisión y distribución de los alimentos, además de asegurar sus correctas condiciones sanitarias.

Se tiene constancia documentada que, en la Barcelona medieval, aparecen dos grandes centros de distribución extramuros, fuera de las murallas, en la Plaza del Àngel, que luego será el Born, o en la zona de la Rambla, que con el correr de los tiempos será la popular Boqueria, hoy un centro ineludible de atracción turística. Aunque inaugurado oficialmente en 1904, la Boqueria se empezó a construir en 1840.

La modernización de Barcelona durante el siglo XIX, marca el principio de su crecimiento. El nuevo Pla Cerdà, junto con la desamortización de iglesias y conventos, la llegada del ferrocarril, y finalmente la exposición universal de 1888, favorecieron una nueva cultura de la distribución de los alimentos y bienes de consumo que, no obstante, quedaría ligada en el imaginario colectivo al concepto de “espacio público”. El nuevo mercado, seria pues un espacio cubierto, signo de la modernidad. Estos nuevos mercados ayudaron a estructurar los nuevos barrios de l’eixample (ensanche), donde se desarrollaban, de manera ordenada la compra-venta, alrededor de las viviendas.

Con la recuperación para la ciudad del espacio del antiguo convento de San Josep i Santa Caterina, en 1844 se empieza a construir el primer mercado de Santa Caterina. Esto inaugura una tradición barcelonesa de dar nombre a sus mercados, según el convento o iglesia en donde se construyeron, de acuerdo con la tradición popular.

Como signo de los tiempos, la estructura metálica y el vidrio, siguiendo el patrón iniciado en el Cristal Palace, son los sistemas constructivos más utilizados en las nuevas construcciones con aire industrial, en donde, los ingenieros civiles, siguen aquello que en Francia se conoce como “Art des ingenieurs”. Tal vez el máximo exponente lo represente el Born del barrio de la Ribera.

Vista interior del Crystal Palace-Joseph Paxton 1851

Vista interior del Crystal Palace-Joseph Paxton 1851

En Gràcia, la antigua villa anexionada a Barcelona, se inaugura, en 1875 el popular Mercat de la Llibertat (mercado de la libertad), conmemorando la sublevación de la Villa contra el gobierno del general Prim en 1870.

Les Halles de Paris, viejo mercado central, modelo a seguir según la construcción de los ingenieros

Les Halles de Paris, viejo mercado central, modelo a seguir según la construcción de los ingenieros

A partir de entonces todos los barrios de Barcelona van construyendo este equipamiento municipal, Sant Antoni (1882), Barceloneta (1884), la Concepció y Hostafrancs (1888), Clot i Poblenou (1889) i Abaceria (1892). Ya en el siglo XX, se completan Sants (1913), Sant Andreu (1923), Sarrià (1911), municipios de los contornos de Barcelona que quedan anexionadas, como Gràcis, a la gran urbe.

Vista del Mercat del Born, durante años el mercado central de la ciudad

Vista del Mercat del Born, durante años el mercado central de la ciudad

Este proceso continuo evoluciona con la ampliación de la ciudad y durante los años 40 y 50, se van construyendo en los nuevos barrios periféricos, como Nou Barris, mientras que se cubren otros que, tradicionalmente, ejercían la venta al aire libre, como Sagrada Família, Horta y Guinardó.

Situación actual, 2019, de la red de mercados municipales en Barcelona

Situación actual, 2019, de la red de mercados municipales en Barcelona

 

Pero el tiempo no pasa en balde, y como cantara Bob Dylan en su famoso “The times they are a changin”, los viejos mercados se quedan obsoletos, las nuevas costumbres demandan, nuevos espacios y a partir de los primeros años del siglo XXI, se empieza una remodelación, cuando no reconstrucción de los antiguos edificios.

Nuevo mercado se Santa Caterina, con los pórticos neoclásicos a la vista.

Nuevo mercado se Santa Caterina, con los pórticos neoclásicos a la vista.

En 2005, el nuevo mercado de Santa Caterina, abre sus puertas, con una cubierta rupturista. Se reconstruye el nuevo mercado de la Barceloneta entre 2000 y 2007, se rehabilita por completo el Mercat de Sant Antoni, el Mercat de la Llibertat i el de la Abaceria. Nuevas formas para viejas costumbres.

Nuevo mercado de la Barceloneta 2000-2007

Nuevo mercado de la Barceloneta 2000-2007

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