Antecedentes

Como vimos en el artículo anterior, la red de mercados municipales empieza a construirse durante la segunda mitad del siglo XIX, y adopta, siguiendo la corriente de construcción fruto de la revolución industrial, la construcción metálica como elemento estructural.

El problema que se había de resolver, era un problema clásico en la historia de la construcción, como es el de salvar luces suficientes para cubrir espacios públicos de grandes dimensiones. La construcción romana, gran conocedora de la obra civil, había resuelto la cuestión en las termas, templos y lugares de grandes congregaciones públicas, pero tal vez la construcción religiosa fuera la que mejor se adaptaba al programa de los nuevos mercados.

Ciertamente en roma se conocía el hierro, pero aun no el acero, por lo que, siguiendo la práctica griega, utiliza la madera como material de cubrición, siendo a diferencia de la piedra, material común en la construcción práctica, un material que, si puede trabajar a flexión, esto es soportar tracciones y, como la piedra, compresiones. Mediante la carpintería de armar, se diseñan elementos de cubrición con cubiertas a dos aguas, y vemos según las referencias históricas que, muchos de los antiguos templos, disponían de cerchas que con pequeñas variantes han llegado hasta nuestros días siendo muy populares en las construcciones populares.

Primitiva cercha de madera de San Pablo extramuros según Rondelet

Esta evolución continua, y ya en la época bizantina, se estandariza una cercha bien conocida en nuestras latitudes puesto que es conocido como “cuchillo español”. La cubierta a dos aguas, mediante tejas planas requiere para su correcto desagüe por gravedad, fuertes pendientes cercanas a los 33º, con lo cual los empujes horizontales en los apoyos, suelen ser importantes, de ahí que el uso del tirante inferior que permite absorberlos reduciendo la dificultad constructiva en los apoyos.


Ejemplo de cercha bizantina en Sta Catalina del Monte Sinai y una cercha española

La revolución industrial, con la construcción de grandes naves para la producción, y el desarrollo de la red ferroviaria, aplicó con profusión la cubrición de grandes luces. Los hangares de los trenes, sus estaciones, los grandes puentes, los depósitos, y un larguísimo etc, fueron un nuevo repertorio de soluciones que, con el desarrollo de la resistencia de materiales, ciencia de los ingenieros, y el conocimiento emanado de la teoría de estructuras, durante el siglo XIX, pusieron al alcance de los constructores soluciones fiables y económicas
Dos soluciones, con diversas variantes sobresalen sobre las demás: la cercha Polonceau, y el pórtico articulado en la base, mediante celosías de barras.

La viga de madera, se puede armar mediante una mangueta, tornapunta central, y colocar, a modo de tirante una llanta metálica que tensa el conjunto. Con ello, de una manera simple, se consigue aumentar las capacidades estructurales de la viga trabajando a flexión. La mangueta trabaja a compresión, y el tirante metálico a tracción, con lo que su alta capacidad de tensión, le permite ser de pequeña sección, que se traduce en una solución, además ligera. Pero todavía hay más; siendo un elemento simétrico, y regular puede descomponerse en piezas prefabricadas, y por tanto industrializar su producción.


Viga armada con mangueta, germen de la viga Polonceau

 

 

Por tanto, los nuevos mercados se benefician de estas soluciones, pero inicialmente siguen la tradición romana que, de acuerdo con, la tradición así se construyó la antigua Basílica de San Pedro de Roma.


Primitiva basílica de San Pedro de Roma (333d.C), según Laterouilly

El mercat del Born, y el recientemente rehabilitado mercat de Sant Antoni, siguen la cubrición mediante cerchas Polonceau, y en el caso del Born, el modelo romano de tres naves adosadas.

Nave central del mercat del Born, con dos naves adosadas laterales. Cubiertas mediante cerchas Polonceau.

Nave central del mercat de Sant Antoni, este de nave central única sin laterales, cubierta mediante cerchas Polonceau

Otra solución estructural muy utilizada, es la del pórtico articulado en la base que simplifica la construcción de las cimentaciones que solo reciben esfuerzos axiles.

Pórtico de celosía, con apoyos articulados y empotramiento en el encuentro de la cubierta y la cabeza del pilar en el Mercat de la Concepció

Pórtico de celosía, con apoyos articulados y empotramiento en el encuentro de la cubierta y la cabeza del pilar en el Mercat de la Concepció

En el mercat de la Concepció, por su claridad visual, es donde mejor podemos observar el ejemplo de esta solución estructural. Mientras la cara dorsal exterior, con la cubierta a dos aguas, rectas, y la cara exterior de soporte de los cerramientos verticales, las caras interiores siguen un elegante arco que nos retrotrae a las construcciones góticas. La estructura de celosía, sugiere esta tradición, pero nos encontramos de lleno, en las estructuras de barras. La estructura metálica nos permite cubrir grandes luces, con soluciones muy ligeras, y diáfanas que confieren al espacio, una gran claridad.

Variante de la cubrición de tres naves al modo romano, mediante pórticos central y celosías laterales en el Mercat del Ninot

Solución de cubrición con pórtico único central de una sola crujía en el popular Mercat de la Libertad del barrio de Gràcia

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