Vivimos tiempos de transformación, en una era donde se está redefiniendo lo que somos y lo que conocemos. Tiempos donde podemos moldear la realidad que nos envuelve, nuestras ciudades, nuestros intereses y nuestros propósitos. Y todos estos cambios ya no están solo promovidos por las figuras gubernamentales, sino que la acción ha pasado a estar en manos de otros actores de las urbes: los ciudadanos.

Pero estos no son unos ciudadanos al uso: son los considerados prosumidores, es decir, los habitantes que son capaces de coger las riendas de su gobernanza, que se saben imprescindibles en el modelo que transforma lo que tradicionalmente se conocía como una ciudad, y que ahora va dando paso a lo que se considera una opción de metrópoli mucho más actual; un paradigma en el que las smart cities ya no son futuribles, sino una realidad palpable y muy plausible.

Es un secreto a voces: las tecnologías disruptivas se están instalando en todas las actividades y acciones pensables, dando lugar a una Cuarta Revolución Industrial que promete dejar atrás todas las creencias y patrones que hasta ahora han dominado las ciudades y ciudadanos. A raíz de esto, es evidente pensar en las consecuencias ambientales y sociales que ha generado la era capitalista y cómo han impactado en nuestras vidas el avance del conocimiento y las tecnologías. Y ahora, todo está convergiendo en un solo ente, capaz de entender que la nueva economía debe disminuir su huella ambiental y dar oportunidades de desarrollo a los dueños del conocimiento, más que a los dueños del capital.

Y en medio de esta revolución, ¿quiénes son los prosumidores?


El concepto en sí, nace de una especie de frankhenstein formado por las palabras productor y consumidor. Si buscamos la definición pura y dura, nos encontramos con que el concepto fue acuñado por primera vez en 1980 por el escritor estadounidense Alvin Toffler en su libro The Third Wave (La Tercera Ola). En él, Toffler hacía referencia a un nuevo tipo de consumidor, uno que sería capaz de implicarse de tal forma en el producto o servicio, que llegaría a transformarse en una parte activa de la creación de los mismos, es decir, en un consumidor que interviene en el proceso de producción. Casos como el proyecto «ZEROCO2 Valparaíso» en Chile, ponen en relevancia el papel de estos prosumidores en la estructura de una ciudad. Dentro del marco del evento NextGen Cities, ubicado en Máster Internacional Smart City Management, Alejandra Labarca y Daniel Leonardo Espinoza nos acercaron el proyecto ZEROCO2 Valparaíso. En este enclave, se busca conseguir una reconversión económica, social y ambiental para así poder incrementar el nivel de calidad de vida de sus ciudadanos. Como punto de partida, nos encontraríamos con que cuidando y potenciando la identidad natural y cultural de los ciudadanos se busca poder regenerar y cambiar la nueva ciudad, para así convertirla en más inteligente y sustentable, capaz de atraer talentos, conocimientos e inversiones.

Los desafíos vistos como una oportunidad


La estrategia principal para conseguir potenciar el papel del ciudadano y así convertirlo en prosumidor es por medio de la conectividad. Esto se consigue gracias al trinomio conocimiento-diálogo-colaboración, ya sea con seminarios y webinars, con el apoyo en la difusión a proyectos “Smart” en la región (utilizando tanto fondos públicos como privados) o facilitando la introducción de empresas extranjeras al mercado local. Los periodos de cambio y de incertidumbre se deben concebir como una oportunidad. Tenemos que pensar que los prosumidores son capaces de generar nuevos ejes de gobernanza y que a su vez pueden integrar nuevos estilos de vida. La sustentabilidad y la tecnología tienen un papel calve en ello y están estrechamente ligados a la digitalización y al conocimiento. Si este fluye, el proceso de digitalización es mucho más rápido y eficiente y esto nos lleva a un nuevo modelo de economía que deriva en propuestas y proyectos para un futuro sustentable, próspero e inclusivo.

El prosumidor en el sector eléctrico


prosumidor energía Para hablar de las funciones de este nuevo agente dentro del sector específico de la electricidad, en la ponencia contamos también con Daniel Espinoza de Dexentralize. En este nuevo tipo de sociedad, Daniel comentó que el prosumidor es un agente de vital importancia, ya que es capaz de impulsar grandes cambios que transformarán el uso centralizado e ineficiente del modelo energético actual, que ha estado inamovible dominado por un grupo reducido de empresas. Remarcó la necesidad de cambiar la dirección hacia un nuevo modelo más descentralizado, integrador, fiable, 100% limpio, accesible, asequible e interactivo, que generará grandes beneficios al nuevo mercado eléctrico, la comunidad, la economía, el medio ambiente y el planeta. Para ello desarrollan una nueva solución basada en tecnología blockchain que en combinación con otras tecnologías como la generación solar, baterías, medidores inteligentes y microrredes, impulsarán de manera definitiva una nueva revolución en el sector energético que cambiará la manera como producimos, consumimos, almacenamos y vendemos la electricidad.

A continuación, se muestra una figura donde se distingue el modelo previsto por USEF (Universal Smart Eergy Framework) para el futuro mercado eléctrico, más inteligente, compuesto por el consumidor activo o ‘prosumidor’ que participa en las fases del mercado, donde antes simplemente ejercía como consumidor final. prosumidor energía El equipo de Dexentralize trabajan con un plan de ruta claro: “ayudar a todos los miembros de la comunidad a iniciar la transformación de consumidor a prosumidor”. Por ello, cuentan con cuatro soluciones que consideran claves para impulsar el cambio en Valparaíso, y en definitiva en cualquier proyecto que quiera incentivar el papel de los prosumidores en la comunidad:

  • Comercialización de Energía P2P en el Mercado Local
  • Comercialización de Energía P2P a través del mercado regional y local
  • Sistema de Carga de Coches Eléctricos
  • Bonos de Carbono y Certificados

Como hemos podido comprobar con el caso Valparaíso, la idea principal para incentivar la figura del prosumidor energético es acelerar el acceso a energía limpia a hogares, comunidades, empresas y organizaciones. Todo ello a través de un conjunto de soluciones y servicios activados, entre las que destacan instalaciones de autoconsumo y acuerdos de suministro de energía.