En el año 2025, las 600 principales ciudades del mundo generarán el 60% del PIB mundial. Se estima, también que el 25% de la población, viva en ellas. También sabemos que 2/3 partes del consumo energético y el 70% del consumo de los recursos tiene lugar en las ciudades, por lo que es  evidente que las ciudades se plantean como entornos idóneos para hacer prosperar un concepto económico vital:  Economía Circular. Actualmente, el porcentaje de circularidad en la economía mundial es de un 8, 6%, una cifra que deja al descubierto un «gap» muy importante que hay que reducir de forma urgente.

Economía circular: la ola ecológica, cuanto más mansa, mejor

La economía circular es un pilar fundamental en la gestión de cualquier ciudad inteligente. Son cada vez más los agentes urbanos que intentan huir del clásico esquema representado por la economía lineal, caracterizado por aquello que denominan “extraer-producir-desechar”, y que hasta el momento se presentaba como un modelo a seguir. En la actualidad, existe la evidencia de la dependencia de recursos no renovables. Por ello, para poder avanzar hacia conceptos urbanísticos más sostenibles, debemos cambiar la concepción de economía hacia proyectos de Economía Circular. Esta representa una nueva manera de generar valor económico, ambiental y socialmente más responsable, resiliente y competitivo.

economia circular

Le economía circular, como ya hemos hablado en más de una ocasión, pretende redefinir el crecimiento urbanístico, centrándose en beneficios positivos para toda la sociedad. A su vez, esta se basa en tres principios clave:
1. Preservar y mejorar el capital natural, controlando existencias finitas y equilibrando los flujos de recursos renovables.
2. Optimizar el uso de los recursos, rotando productos, componentes y materiales con la máxima utilidad en todo momento, tanto en los ciclos técnicos como en los biológicos.
3. Fomentar la eficacia del sistema, revelando y eliminando externalidades negativas.


¿Qué papel tenemos dentro de este nuevo paradigma?

A raíz de la masterclass “Circle City Scan: cómo implementar la economía circular en proyectos urbanos”, enmarcada en el Máster Internacional Smart City Management, pudimos conocer a Jordi Pascual, quien nos mostró su perspectiva sobre el modelo de economía circular. En este caso, nos detalló la metodología que han desarrollado en Circle Economy que permite capacitar a las comunidades, empresas, ciudades y gobiernos para acelerar la transición hacia la economía circular a través de ideas y soluciones prácticas y escalables. Según palabras de Pascual, para poder lograr el objetivo planteado, “se debe empoderar a la comunidad global formada por gobiernos, ciudades y empresas a través del intercambio de conocimiento, la creación de herramientas y la investigación con el objetivo de lograr la transformación”.

Para conseguirlo, Jordi presentó las que él denomina “7 claves de la economía circular”, aspectos mediante los cuales podemos diferenciar una serie de etapas que facilitarán el tránsito de la economía lineal a la economía circular. Estas son:

  • Priorizar los recursos renovables.
  • Preservar y extender lo que ya existe.
  • Utilizar residuos como recursos.
  • Diseñar para el futuro.
  • Repensar el modelo de negocio.
  • Incorporar la tecnología digital.
  • Colaborar para crear valor conjunto.

La brecha de la circularidad: la esfera no es perfecta

La necesidad de un cambio es cada vez más evidente y las ciudades ya sienten los efectos. La economía circular ofrece una oportunidad para responder a estos desafíos al repensar la forma en que usamos los materiales, lo que permite maneras totalmente nuevas de generar valor.

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Para poder implementar la economía circular teniendo en cuenta esta brecha, tenemos que tener en mente siempre las fases de implementación en las ciudades:

1. Análisis socioeconómico: conocer cuál es el estado actual de la ciudad, por dónde se debe empezar y en qué sector de la ciudad, de las empresas y de los ciudadanos se quieren focalizar.

2. Análisis de Flujo de Materiales: advertir cual es el metabolismo de recursos de la ciudad, los materiales que son consumidos a nivel de materias primeras, quien los están consumiendo y qué residuos se generan y son gestionados y tratados.

3. Estrategias circulares: establecer qué enfoques de economía circular pueden ofrecer los mejores resultados.

4. Plan de acción: cómo implementar y escalar la economía circular en la ciudad. Identificar los diferentes agentes, que rol van a tener, cuáles son los pasos a seguir, cuáles son los diferentes residuos o recursos que van a formar parte de este proyecto y cómo se va a implementar.

Herramienta digital Circle City Scan

La herramienta Circle City Scan Tool permite a los gobiernos locales descubrir y priorizar oportunidades circulares para su ciudad o región, basándose en datos de flujo socioeconómico y de materiales disponibles públicamente y patentados; estudios de casos circulares relevantes y la opinión de los usuarios sobre qué sectores, materiales e impacto sobre las áreas son una prioridad en las agendas locales.

La herramienta se basa en la experiencia de Circle Economy para ayudar a las ciudades y regiones a desarrollar planes de acción de economía circular en los últimos cinco años, incluidas ciudades como Amsterdam, Glasgow, Basilea, Almaty, Filadelfia y más.

Praga: una ciudad donde este modelo ha circulado. Y funcionado

Como guinda del pastel,  Jordi Pascual materializó toda la teoría en un ejemplo urbano donde esa implementación ha resultado un éxito; la ciudad, en este caso, fue Praga. En primer lugar se hizo hincapié en el potencial que supone promover estilos de vida circulares en los centros de reutilización, utilizando la contratación pública. También en el hecho de impulsar la construcción a través de la contratación circular, y la posibilidad de utilizar los residuos de alimentos de la ciudad como biometano para alimentar la flota de recogida de residuos de la ciudad.

Para ello, se priorizaron los sectores con mayor impacto para Praga: los hogares, el sector de la construcción y el sistema de gestión de residuos y servicios públicos de Praga. Estos son los mejor situados para poner en marcha la circularidad. En lo que al sector de la construcción se refiere, Pascual ahondó en las oportunidades vinculadas al uso de materiales secundarios con un mercado online, la reutilización de aguas residuales para el material de construcción, el uso de cenizas en la construcción de carreteras y la reutilización de materiales de la construcción. La segunda oportunidad estaba relacionada con la mejora de datos a nivel de materiales en el stock mediante la creación de una base de datos y el uso de pasaportes de materiales en proyectos de construcción, mediante un chip o un código qr. La última oportunidad, estaba relacionada con los criterios de circularidad en las licitaciones públicas y con los proyectos de deconstrucción circular.

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Ciudad de Praga

El proceso de ‘Scan’ que se realizó para la ciudad de Praga, tuvo en cuenta tanto el paisaje económico como el político. Así mismo, se descubrió el ‘metabolismo’ de recursos de la ciudad, con el fin de identificar las áreas de la ciudad con mayor impacto, beneficios e impulso para iniciar la transición circular.

Contribuyendo con un total de 165.000 millones de coronas suecas a la economía local, los sectores de la construcción y la gestión de residuos de la ciudad presentan grandes oportunidades para cerrar los bucles de materiales de la ciudad. Los hogares de Praga, y su generación de 430.000 toneladas de residuos cada año, son clave para crear una ciudad saludable y sostenible.

A modo de resumen, la economía circular es una economía cuyo objetivo es que el valor de los productos, materiales y recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible y que se reduzca al mínimo la generación de residuos no aprovechables. Se actúa así a favor de la durabilidad y aumento de la vida útil de los materiales y productos, de la reparación, reutilización y del reciclado de los residuos.