Eduard J Alvarez-Palau, profesor del Máster Internacional Smart City Management, dedica el post de hoy a las soluciones innovadoras en materia de movilidad urbana y a los desarrollos que podemos esperar a medio plazo tras sufrir el Covid19.

La pandemia causada por el Covid-19 nos ha llevado a escenarios totalmente impensables en términos de movilidad urbana. Con el confinamiento impuesto en la mayoría de los países del mundo desarrollado, hemos observado una caída drástica del número de coches circulando y de gente moviéndose. Los viajes personales de compras y ocio (deporte) se han reducido ligeramente, pero los viajes ocupacionales se han desplomado por completo.

Por no hablar de los viajes internacionales de turismo, congresos y reuniones de negocios. El único reducto que ha persistido operando dentro del sector del transporte son las mercancías, especialmente las de primera necesidad. Informes científicos recientes muestran mejoras notables en los indicadores de contaminación urbana durante este período, todavía por finalizar, lo que nos lleva a reflexionar sobre el escenario de movilidad postcrisis.

Algunas de las grandes metrópolis europeas, como Londres, París, Milán o Barcelona, se han apresurado a implementar medidas que eviten un repunte en el uso del automóvil una vez se recupere la nueva normalidad. Aunque es cierto que el vehículo privado es el que mejor protege del riesgo de contagio, también es cierto que elevados niveles de contaminación urbana podrían haber facilitado la expansión del virus. Es por ello por lo que se proponen medidas para incrementar las cuotas de los peajes urbanos, segregar nuevos carriles bici, ampliar las aceras, incrementar las frecuencias del transporte público, o eliminar espacio para el estacionamiento; entre otras medidas.

Más allá de las políticas públicas y de gestión del espacio público, sin embargo, es razonable pensar que la tecnología vinculada a las ciudades inteligentes puede también ayudar a dar soluciones para este escenario incierto. A continuación, expongo algunos aspectos a tener en consideración y que pueden resultar cruciales:

1. Reducción de la movilidad gracias al teletrabajo.

Ante un escenario de expansión controlada del virus con pequeños rebotes repitiéndose en el tiempo, es lógico pensar que se producirá una reducción permanente del número de viajes por persona y día. Las empresas adaptadas para el teletrabajo darán mayor flexibilidad a sus empleados, y otras empresas implementarán turnos de trabajo para reducir la ocupación de sus sedes. Lo mismo puede suceder con los equipamientos escolares a partir de setiembre. Por tanto, el escenario de movilidad postcovid será, para empezar, moderado en cuanto a número de viajes obligados.

2. Modernización de los SAE (sistemas de ayuda a la explotación) del transporte público.

El parón en número de viajeros y expediciones es un excelente momento para adaptar la flota a las nuevas necesidades de la sociedad. Una flota de transporte público que no disponga de rutas programadas, mapa de rutas fijas, localización automática de vehículos, y sistemas para proporcionar al usuario el tiempo real de llegada del próximo vehículo debe empezar a adaptar-se. Especialmente porque la limitación de aforo requiere de esta información para gestionar la demanda.

3. Sistemas de compra y reserva anticipada de billetes.

Los sistemas de transporte interurbano se han caracterizado siempre por una operativa algo distinta a los sistemas urbanos. Cuando no se dispone de alta frecuencia entre circulaciones, se permite al usuario comprar los billetes por adelantado y reservar plaza en los vehículos. Esto permite una mejor gestión de la flota, pudiéndose poner coches alternativos para desdoblar rutas si fuere necesario. Esta misma operativa puede extenderse provisionalmente al transporte urbano para poder hacer viajes en autobús, tren, metro o tranvía; asegurándose así un aforo por debajo del límite en los vehículos.

4. Surgimiento de nuevos proveedores de servicios MaaS.

Independientemente de la voluntad de las administraciones públicas por apostar por el transporte público en detrimento del vehículo individual, lo cierto es que el sector privado está permanentemente innovando en términos de movilidad urbana incluso en un momento en que el mundo se ve afectado por el Covid-19. La movilidad como servicio lleva tiempo entre nosotros, habiendo alcanzado importantes cuotas modales y de usuarios. Las restricciones al vehículo privado motorizado y la falta de capacidad del transporte público bien pueden acabar beneficiando este tipo de iniciativas de micromovilidad, tanto sean de patinetes, motos, bicis o coches; en las que la propiedad da paso al pago por uso.

5. Agregadores de aplicaciones de servicios de transporte.

La proliferación de iniciativas MaaS ofrece gran cantidad de opciones de transporte al usuario, no obstante, es poco cómodo disponer de una cuenta en cada una de ellas, con nuestros datos personales y bancarios. Esto ha dado pie a iniciativas, como CityTrips del RACC, que funcionan como agregadores de plataformas y permite al usuario gestionar todas sus cuentas de forma unificada, y por tanto mucho más cómoda.

Urban Mobility - movilidad urbana covid+

6. Calculadoras integradas de rutas intermodales de transporte urbano.

En los últimos años, la proliferación de los navegadores GPS ha sido espectacular. Hoy en día es impensable planificar una ruta no habitual sin un GPS que nos indique la mejor ruta a seguir, e incluso adapte la misma dinámicamente en base a las condiciones de tránsito en tiempo real. No obstante, en el escenario actual, coste y tiempo, los parámetros habituales que minimizan este tipo de algoritmos, pueden no ser suficientes. Nuevas iniciativas, como CORE MaaS, han surgido con la voluntad de maximizar la distancia social de todas las etapas de desplazamiento que componen un viaje.

Urban Mobility _ movilidad urbana covid

Transporte público

7. Datos recopilados en tiempo real para usos públicos.

Tanto las compañías privadas como las empresas públicas que ofrecen servicios de transporte están permanentemente recopilando datos de su operativa y de las relaciones origen-destino de sus usuarios. Actualmente dicha información es agregada y comercializada a grandes gestores de bases de datos, no obstante, las ciudades han empezado a ver la necesidad de constituir bancos públicos de datos que les permitan conocer el funcionamiento de sus redes en tiempo real y gestionar la movilidad urbana de forma más eficiente sobre todo tras la pandemia de Covid-19.

8. Compra online de productos: home delivery and click & collect.

Más allá de la movilidad personal, la entrega de mercancías está ganando momentum. Desde principios del confinamiento, cada vez más personas optan por modalidades de compra online, bien sea de compra con entrega a domicilio, o bien con recogida directa en tiendas. Esto permite minimizar la cantidad de gente en la calle, pero también en los comercios. En este sentido, se prevé una tendencia al alza de este tipo de servicio, siendo necesaria una mayor regulación por parte de las administraciones locales para garantizar su operativa, así como la sostenibilidad y la seguridad en las ciudades.

Autor: Eduard J Alvarez-Palau, Profesor Lector en Universitat Oberta de Catalunya (UOC)

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