Los principios de la estática que nos llevan a diseñar estructuras, tienen aplicaciones universales que, a veces, pueden sorprendernos. La figura de Jean Prouvé*, sin duda uno de los grandes y más influyentes constructores, en el sentido más amplio, del siglo XX, así nos lo demuestra.

Entre sus muchas actividades en el mundo de la construcción, Prouvé fue, también, un gran diseñador de muebles. Analicemos un poco en detalle uno de sus diseños más icónicos, y sobre él, veamos algunas lecciones estructurales. En su silla “standard”, con variaciones, como la silla no 4, y otras diversas sobre la misma idea, cuyo primer prototipo data de los años 30, llama la atención la mezcla de dos materiales, hoy perfectamente asumido. El contrachapado de madera, material moldeable, según la tradición de los muebles Thonet, pero puesto al día y hoy ampliamente utilizado, con el acero de la estructura de soporte.

Silla Standard de Jean Prouvé de 1934

Prouvé, como diseñador, incorporó, en su método de trabajo poner el acento en las soluciones estructurales. Incorpora en el estudio de su silla su misión estructural, y más concretamente su transferencia de fuerzas. El diseño se fundamenta en que ha de soportar el peso humano de su usuario. Pero debe adaptarse a su anatomía, y una vez sentado, el peso del torso se asienta, por lo general en la mitad trasera del asiento. Además, la espalda, que se apoya en el respaldo trasero, da empujes horizontales cuando la apoyamos y descansamos la espalda. En las sillas convencionales, de cuatro patas, son las patas traseras las que reciben mayor carga. Por tanto, Prouvé , con su diseño enfatiza este hecho, sobredimensionado las patas posteriores, dando un aspecto de solidez y resistencia. Pero si tenemos en cuenta el apoyo horizontal de la espalda, que, respecto del asiento se encuentra en voladizo, su máximo momento flector respecto a dicha referencia, le lleva a aumentar la sección en dicho encuentro.


Silla Standard de Jean Prouvé de 1934

Las patas anteriores, que soportan menos peso, son de acero tubular, mientras que las patas traseras, de sección variable, son de acero conformado en frio y plegado de acuerdo con procesos industrializados que, Prouvé, utilizaba para poder hacer su producción en serie. Entre sus máximas de su diseño destacamos dos que nos demuestran, en parte, cuál era su filosofía: “no existe una diferencia substancial entre la construcción de un
mueble y la de una casa”. Ciertamente Prouvé entendía la concepción de un mueble como tarea estructural, y su obra engloba elementos arquitectónicos y las piezas de mobiliario demuestran en Prouvé, este principio.

Pero cuando diseña sus estructuras, se pregunta “¿qué piensa este material?”. De manera más ampulosa, hablaríamos de las ecuaciones constitutivas del material para poder responder a la cuestión, y de las acciones estáticas que han de soportar y mediante las curvas tensión-deformación, y las acciones, obtendríamos la respuesta de cómo piensa el material. Pero siempre en sus diseños percibimos unos principios inalterados: nitidez visual y ligereza.

Veamos cómo, el principio de sección variable, coincidiendo la mayor sección con el empuje máximo horizontal, lo emplea Prouvé, en su conocida estructura del palacio de congresos de Grenoble del 1968. Como soporte de una gran malla estructural triangulada de gran luz, sobre vigas de canto de soporte.

Jean Prouvé, estructura palacio de Congresos de 1968

• Jean Prouvé (París, 8 de abril de 1901 – Nancy, 23 de marzo de 1984) fue un constructor, herrero, diseñador
e ingeniero francés. Hijo del ebanista y diseñador de Art Nouveau Victor Prouvé (Wikipedia)

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