Oscar Liébana, coordinador de diseño de remodelación del Santiago Bernabéu y director del Máster BIM Management, lo tiene claro. El común denominador de la metodología BIM, al contrario de lo que puedan marcar los estereotipos, es más humano que técnico. Los departamentos, los equipos, las personas. Si empezamos a tirar del hilo acabaremos concluyendo que sin una buena comunicación entre ellas, BIM sirve de muy poco.

Conversar y conocer en profundidad a una persona como Oscar Liébana, director del mejor Máster BIM Management y actual coordinador de diseño de remodelación del Santiago Bernabéu de Madrid (FCC Construcción), es una oportunidad para verlo más claro. Ya no solo en su idea de trabajo colaborativo, sino también viendo cómo vive él en primera persona un proyecto BIM que implica a cientos y cientos de personas.

Remodelación Santiago Bernabéu: colaboración digital y humana


Consciente de las flaquezas que puede mostrar la metodología BIM en la práctica actual, Oscar es uno de esos profesionales que se implica plenamente con la idea de “colaboración”. 

La comunicación es una de las asignaturas pendientes de la construcción. Hay muy mala comunicación y trazabilidad, por eso hay que desarrollarlo muchísimo. Incluso con el cliente. Estamos más maduros en la parte colaborativa BIM que en la parte colaborativa con el cliente y la comunicación, incluso entre los mismos integrantes de los equipos”, afirma el coordinador de diseño de remodelación Santiago Bernabéu al respecto de este tema.

En este sentido, no es casualidad que el mejor Máster BIM Management preste especial atención a las metodologías ágiles y la comunicación. Con todo, más allá de su dilatada carrera profesional y de haber participado en algunos de los proyectos BIM más importantes del mundo, en términos de formación y aprendizaje, Oscar nos aterriza: “A veces entras a implementar en una pequeña ingeniería y aprendes mucho más BIM que en una gran constructora.”

mejor master bim

El orgullo de ver una obra en construcción, y no acabada


Pregunta a Oscar Liébana: ¿Qué se siente al contemplar una obra acabada que has coordinado al pie del cañón? ¿Y pasearte sobre una estructura que tú mismo has ejecutado?

Respuesta: “Sin duda me lleno de orgullo y de gratitud por la oportunidad que ha representado cada reto. Sin embargo, tengo que confesar que me siento aún más orgulloso de las cosas que están en desarrollo. Me parece mucho más bonito empezar a construir algo de la nada y cada nuevo proyecto es una nueva oportunidad para seguir aprendiendo. Me interesan más los retos y cómo solucionar las cosas en equipo”.

Si trasladamos esa idea a la realidad,  tanto el proyecto de remodelación del Santiago Bernabéu como el nuevo aeropuerto internacional de Ciudad de México (NAICM), podrían ser algunos de los escenarios. De hecho, este último fue una de las mayores inversiones en infraestructuras a nivel mundial en la que se utilizó la metodología BIM y él, como coordinador BIM, reconoce que marcó un punto de inflexión en su carrera: “Trabajar con tanta gente de tantos países, en un país nuevo, en un proyecto tan importante y un país tan maravilloso, cambió mi vida. Recomiendo a todo el mundo la movilidad”. Hablando de “proyectos faraónicos” como éste, Oscar remite al concepto de mucha gente trabajando para algo concreto: “Al final, lo bonito de esto es decir ¿Cuánta gente está trabajando en eso?

Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM)

Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM)

Metodologías ágiles: ¿moda o reto?


Más de diez años atrás ya hablábamos de BIM y el tiempo nos ha dado la razón: no era una moda pasajera. Con las metodologías ágiles, uno de los pilares del mejor Máster BIM, podemos establecer el mismo símil. El sector E&C (Engineering & Construction) incorpora progresivamente metodologías para una gestión de proyectos más ágil, donde la colaboración salga reforzada. Y, como bien apunta Oscar, “se irá incorporando en proyectos que sean necesarios, en equipos que se puedan adaptar y, sobre todo, que además de colaborativos, el cliente esté en el centro del desarrollo del proyecto. Si no, sentencia, “no habrá metodologías ágiles que se puedan utilizar”. A modo de pronóstico, concluye que “dentro de unos años va a ser muy común aunque ahora parezca un poco friki”. Por ver está a qué velocidad se adaptarán, pero desde la experiencia con la que contamos, ya hay algo que podemos asegurar: con este enfoque el trabajo en equipo sale ganando y, con él, las personas que lo integran.

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