La vivienda es un elemento transversal y vertebrador en la vida de las personas y por ende en la vida de las ciudades. Siendo así, es poco entendible que a diferencia de las redes transporte, iluminación y comunicación, la vivienda casi nunca está presente en los debates sobre las estrategias de Smart Cities. Sin embargo, eso parece que está cambiando y la COVID 19 nos está obligando a ampliar nuestras visiones «inteligentes» para abarcar la resiliencia y una visión más holística de la calidad de vida.

La vivienda como un derecho


El derecho a la vivienda es el derecho económico, social y cultural a una vivienda y refugio adecuado. Se trata de un derecho que no solo hace referencia al derecho de toda persona de disponer de cuatro paredes y un techo para encontrar refugio, sino que también implica acceso a un hogar y comunidad segura donde vivir con paz, dignidad y salud (física y mental).

Ejercer este derecho es de los grandes desafíos de nuestra sociedad, y hemos de ser capaces de encontrar herramientas y estrategias que nos permitan abordar el acceso a la vivienda de manera integral.

Presión sobre los sistemas de vivienda 


La vivienda es históricamente uno de los bienes más expuestos a presiones privadas con fines especulativos y su regulación ha estado en manos del mercado en un sistema capitalista. Pero nos encontramos en un momento de inflexión en el que las diferentes crisis y sobre todo la COVID 19 han puesto en evidencia la necesidad de una legislación que aterrice en políticas de vivienda más sociales, participativas y solidarias.  

El mercado inmobiliario no da tregua, pero hemos de ser capaces de diseñar e implementar políticas que pongan en el centro el bienestar y cuidado de las personas y el medio ambiente en lugar de continuar beneficiando a un sector reducido de la sociedad.

El caso de Barcelona


Si consideramos el período 2000-2019,  mientras que los ingresos de los habitantes de Barcelona acumulan un aumento 66,9%, los precios medianos de compraventa de obra nueva, de segunda mano y de alquiler han crecido el 162,2%, el 151,5% y el 139,7%, es decir: 2,4; 2,3 y 2,1 veces más

El promedio de alquiler está entre €900 y €1,300 por mes y un 42% de la población del área metropolitana dedica un 40% de sus ingresos en vivienda (Informe L’habitatge a la metròpoli de Barcelona 2019-OHBS).

Esta situación claramente pone en riesgo a muchos hogares, y no solo afecta a los hogares con ingresos bajos, sino que el riesgo se extiende a las franjas de la clase media. Además, no solo pone en peligro el espacio social y territorial y la cohesión de la metrópoli, sino que también es un peligro para su eficiencia económica. 

En este sentido Barcelona se ha planteado un objetivo muy ambicioso y pretende duplicar el parque de vivienda pública en los próximos 10 años. Las acciones están contempladas desde la estrategia de ciudad, ya que la vivienda es considerada un elemento vertebrador de ésta. 

El plan que ya está en marcha incluye el desarrollo de una unidad de emergencia habitacional, la construcción de nuevas viviendas sociales (se están construyendo 72 bloques para crear 4.600 unidades de vivienda, lo que representa una inversión de más de 500 millones de euros), así como la compra de propiedades en alquiler (ya se han comprado y reformado, con un coste de unos 75 millones de euros) y finalmente se utilizan subvenciones y otros incentivos para animar a los propietarios privados de pisos vacíos a alquilarlos como vivienda social o asequible.

Herramientas y tecnologías innovadoras de las ciudades inteligentes


Las estrategias de ciudades inteligentes han de tener en consideración la vivienda como eje transversal en el desarrollo urbano, y han de proveer de herramientas y tecnologías que sirvan para facilitar el acceso a la vivienda como parte de los planes de desarrollo, así como hasta ahora se ha hecho con los sistemas de comunicación e iluminación.

La ciudad de Barcelona está abierta a nuevas ideas, incluido el uso de tecnologías como la prefabricación externa; materiales de construcción alternativos; modelado de información de construcción; realidad virtual y aumentada; drones autónomos; contabilidad de recursos y análisis de flujo de materiales; Impresión 3d; y dispositivos inteligentes y soluciones móviles. Pero todas estas nuevas ideas y tecnologías necesitan ser dotadas de datos actuales, veraces y además contar con el presupuesto necesario.

Vivienda basada en datos


Necesitamos resolver los problemas de las ciudades actuales y futuras; y necesitamos hacerlo de manera que las estrategias a implementar tengan como objetivo mejorar la vida de sus ciudadanos y estén basadas en datos reales. Una de las herramientas idóneas que la tecnología nos ofrece es el poder del análisis de datos. 

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Fuente: Shutterstock

Cuando comprendamos mejor dónde están las personas y cómo se mueven, podremos diseñar estrategias para involucrarlas directamente, y conectarlas con los servicios y los cuidados que una ciudad ha de ofrecer. 

Casi todos los desafíos que enfrentan las ciudades pueden modelarse matemáticamente a través de datos para ayudar a comprender el tamaño y el alcance del problema específico. En el caso de la vivienda, la ciencia de datos y sus metodologías aplicadas, el aprendizaje automático y la inteligencia artificial, presentan la capacidad de brindar claridad al apoyo a la toma de decisiones cualitativas y cuantitativas.

La propuesta es desarrollar modelos avanzados de Smart City basados ​​en datos (cuantitativos y cualitativos) y, al fusionar creativamente conjuntos de datos, diseñar motores de análisis y herramientas de visualización, podemos romper con el desorden de la naturaleza de los sistemas complejos de los entornos urbanos y elevar cualitativamente el nivel de comprensión de los complejos fenómenos que ocurren dentro de las ciudades (Nyseth and A. Hamdouch, “The Transformative Power of Social Innovation in Urban Planning and Local Development,” Urban Plan., vol. 4, no. 1, p. 1, 2019).

Las ventajas de implementar un análisis de datos sistemático incluyen, entre otras, las capacidades de:

  • Definir conceptual y empíricamente los problemas sociales
  • Medir cuantitativamente los problemas sociales
  • Medir variables críticas que describen soluciones
  • Medir y describir el desempeño de las soluciones
  • Establecer mecanismos causales entre la toma de decisiones y el desempeño
  • Realizar análisis de sensibilidad, así como análisis de costos
  • Reducir drásticamente la incertidumbre en torno a problemas mal definidos

Las ciudades del futuro


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Créditos Fotografía: ©Del Río Bani

En sí, las ciudades representan una “promesa para el futuro”. Las estimaciones de la ONU muestran un planeta eminentemente urbano, con un 75% de ciudadanos en todo el mundo, principalmente en países en desarrollo. Esta realidad hace de la urbanización una de las tendencias más transformadoras del siglo XXI.

Haciendo uso de las tecnologías y teniendo presente que los ciudadanos han de ser el centro de las políticas de desarrollo urbano y que a su vez la vivienda es un eje transversal en estas políticas. En el futuro las ciudades han de ser lugares de progreso social avanzado, con un alto grado de cohesión social, vivienda socialmente equilibrada con servicios sociales, sanitarios y educativos para todos y todas. 

Las ciudades han de impulsar las plataformas para la democracia, el diálogo cultural y la diversidad, y se han de convertir en lugares de regeneración verde, ecológica o ambiental, sin dejar de ser lugares de atracción y motores de crecimiento económico.

Esta visión está lejos de la realidad actual, y en realidad constituye un objetivo a alcanzar. De hecho, las ciudades contemporáneas se enfrentan a desafíos considerables que amenazan los objetivos de sostenibilidad para su desarrollo futuro. Las ciudades se han convertido en la estructura desde donde debemos actuar y reaccionar ante estos desafíos. Debemos reorientar la forma en que las ciudades y los asentamientos humanos se planifican, diseñan, financian, desarrollan, gobiernan y gestionan.

 

Autora: María Daniela Idrovo Alvarado. Planificación, Diseño y Gestión Urbana, Políticas de Vivienda, Seguridad Urbana y Prevención del Delito. Profesora del Máster Internacional Smart City Management de Zigurat.

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