Este artículo cuenta cuáles son los métodos, herramientas y protocolos de un equipo para enfrentarse al desarrollo del proyecto fin de máster BIM. 

El principal beneficio de la implementación de la metodología BIM para una empresa consiste en la mejora de sus entregables BIM (productos) y los flujos de trabajo (procesos). Para ello, es imprescindible que la unidad de la organización que se encargue de esto, tenga una buena preparación en dicha metodología. Únicamente el buen funcionamiento de toda la unidad podrá garantizar una verdadera mejora. 

Uno de los puntos fuertes del Máster Internacional BIM Management es que está planteado para que los alumnos consigan una madurez BIM de forma gradual. Y es que, en mi opinión, estar capacitado para trabajar en la metodología BIM significa ser capaz de ejecutar resultados medibles a partir de un trabajo colaborativo. Esto implica que cada uno de los miembros de esa unidad esté habilitado para comprender aspectos de la tecnología y los procesos.

BIM y el trabajo colaborativo durante el trabajo de fin de máster


El trabajo fin de máster busca que los miembros  del equipo se sientan parte de dicha unidad. Y es que el éxito del proyecto requiere de la colaboración entre cada uno de los profesionales que participan conjuntamente. 

En el caso de mi grupo de trabajo es importante señalar que contábamos con distintos condicionantes. Por una parte, el equipo era multidisciplinar y, por otra, cada integrante estaba localizado en un lugar del mundo diferente. Sin embargo, teníamos disposición para adaptarnos a las herramientas, los flujos de trabajo y los protocolos BIM. A través de estos, el propósito era abordar las cuatro etapas que establece el programa: gestión BIM, BIM para el diseño, BIM para la construcción y entrega, cierre y operaciones.

A medida que se avanzaba en cada uno de los módulos, la calidad y la exigencia de las entregas era superior. Por ello, la organización interna y una buena comunicación se presentaron como factores fundamentales para el buen funcionamiento. 

Roles BIM y protocolos en el trabajo colaborativo


Desde el momento en el que nuestro equipo se consolidó, decidimos mantener reuniones periódicas. Las primeras fueron en estricto sentido organizacional, asignando roles BIM, encajando preferencias, y buscando el papel óptimo para cada integrante. Del mismo modo, se creó un protocolo de equipo, designando un entorno común de datos y desarrollando una nomenclatura de archivos clara, concisa, ordenada y reglamentada.

Una vez asignadas las funciones a cada integrante, se organizaron los tiempos mediante hitos de entrega y “sprints” espacio-temporales a nivel interno. Además, con la ayuda y experiencia  del mentor, planificamos una serie de reuniones con el objetivo de resolver dudas y guiar el trabajo para enfocar los puntos importantes de cada etapa del proyecto. Y tras cada reunión se plasman las ideas fundamentales en un acta que se archiva y guarda con la nomenclatura decretada.

Este esquema de trabajo establece una hoja de ruta que incluye acciones como: reuniones, procesos, experiencias, formación sobre herramientas de modelado, difusión de lo aprendido tanto a nivel de grupo como fuera del mismo, creación de códigos únicos, parámetros. La meta de este esquema es conseguir una mejora gradual y continua en calidad y, en últimas, conseguir hitos de mejora de desempeño

La metodología BIM ha logrado que, como grupo, entendamos la importancia de la colaboración con independencia de la ubicación de los integrantes. Eso implica tener en cuenta la diferencia horaria y comprender la ventaja que ello supone, a pesar de que en muchas ocasiones se presente como un obstáculo. Y es que las herramientas BIM permiten que el trabajo colaborativo sea posible a pesar de estas diferencias. Y la utilización de los formatos estandarizados facilita la combinación de disciplinas, con independencia de su software de procedencia nativa. 

En este contexto, el crecimiento profesional de cada uno de los miembros del grupo se convierte en la garantía del éxito. Si los profesionales BIM conocen las herramientas y metodologías, es posible consolidar un entorno colaborativo que cumpla con la capacidad logística y tecnológica, así como con un compromiso personal, pues «Aprender hoy es construir mañana».

Paz Bernáldez Rodríguez, Arquitecta BIM Manager.

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