La idea de vivir en una ciudad de madera suena muy romántica, pero lo cierto es que estamos transitando de utopías sostenibles a realidades tangibles a una velocidad cada vez más acelerada. El porqué está claro: la sostenibilidad empieza a entenderse como un negocio. El sector de la construcción, uno de los más responsables con respecto al porcentaje de emisiones de C02 en el planeta, está viendo en la madera la solución perfecta para reducirlas. Finlandia es un claro ejemplo de cómo maximizar los beneficios de un material 100% sostenible per se. Y, en este sentido, el barrio de madera que están proyectando a las afueras de Helsinki, lo expone sin miramientos.

En el barrio de Jätkäsaari, ubicado en lo que antiguamente era una zona portuaria que aglutinaba grandes áreas de contenedores, está tomando forma este nuevo distrito de madera que albergará un total de 17.000 residentes y generará alrededor de 6.000 nuevos puestos de trabajo. Si bien las primeras estructuras ya se erigen sobre el nuevo barrio – una serie de apartamentos gemelos asequibles para el Departamento de Producción de Viviendas de Helsinki-, se prevé que próximamente finalicen la construcción de un nuevo bloque de oficinas, que en este caso se está materializando con los llamados «productos de madera masiva». Así es cómo se está levantando a lo que podemos denominar, efectivamente, una ciudad de madera.

Una urbe sin rival en cuanto al carbono incorporado 


En términos de emisiones de CO2, si comparamos la madera con otros materiales constructivos, la diferencia entre el carbono incorporado es abismal. Recordemos que el carbono incorporado es una forma de evaluar el impacto de todas las emisiones de gases de efecto invernadero atribuidas a un material durante su ciclo de vida. Es decir, que para medir el impacto, hay que basarse en todas las fases: desde la obtención del material hasta que se elimina el residuo (pasando por transporte, proceso de fabricación, mantenimiento, demolición y gestión de residuos).

ciudad madera

Edificio de madera

Es lógico concluir que el gasto energético de esta ciudad de madera finlandesa será definitivamente bajo. Ya no solo porque los procesos apenas son emisivos, sino porque, como ya veníamos apuntando en el titular, la madera, de forma natural, ya ha estado capturando CO2. Por tanto, partimos de un valor negativo que, en otras palabras, es un valor sostenible. Como bien comentaba recientemente Pablo Martínez Coto, Profesor de nuestro Curso de Especialización en Diseño y Construcción con madera y Especialista en cálculo de estructuras de madera en Escuadría, la industria de la construcción y materiales, y los edificios, suponen un 36% de consumo de energía a nivel global. Así pues, esta ciudad de madera claramente invierte esfuerzos para revertir esas cifras.

Una ciudad sostenible pero, ¿y la desforestación y el riesgo de ignición, qué?


 

ciudad madera

Construcción con madera

A priori, el hecho de construir una ciudad de madera puede sonar algo controvertido. La pregunta inmediata que salta a la mente es: ¿y cuántos árboles se habrán talado para llevar a cabo este proyecto? Para responder a esta cuestión conviene dar contexto. Finlandia es una país con muchísimas áreas boscosas y mucha tradición a la hora de construir con madera, por lo que, la sostenibilidad del proyecto se respalda (y debe respaldarse en cualquier caso) en una gestión sostenible de los bosques. Con todo, volvemos al punto anterior. La madera como tal es una material mucho más sostenible que, por ejemplo, otros como el acero, especialmente si nos atenemos al proceso de producción.

En cuanto a la resistencia al fuego que tiene como material, es importante tener en cuenta que la madera se quema de forma mucho más fiable que el acero y puede dar un mayor nivel general de seguridad en relación a los incendios en los edificios.

Y es que, como explican en The B1M, la madera puede permanecer estructuralmente estable cuando se somete a altas temperaturas. Cuando se expone al fuego, la capa exterior de la madera se carboniza y forma otra capa alrededor del núcleo estructural, que puede mantener su capacidad de carga. La resistencia inherente al fuego de la madera le permite cumplir con las clases de resistencia al fuego, soportando los incendios entre 30 y 120 minutos, dependiendo de su ingeniería y formación.

Si sumamos todos los beneficios que tiene la madera como material constructivo, claramente, el proyecto del barrio de Jätkäsaari se autodefine como una apuesta ganadora. Tanto para el sector de la construcción, como para el mundo. 

Imagen principal: Facebook Jätkäsaari fanpage