El objetivo de una ciudad del siglo XXI es convertirse en un espacio equipado, es decir, un ámbito dotado de servicios públicos que facilita una vida en colectividad.

La gestión inteligente y sostenible de la movilidad urbana, la generación y eficiencia energética, las redes de agua inteligentes y la implementación de TICS en la prestación de servicios urbanos son algunos ejemplos de los recursos que tenemos en nuestra disposición para mejorar la calidad de la vida de los ciudadanos a través del planteamiento de las lógicas propias de una Smart City.

Una de las propiedades principales de una ciudad inteligente es el desarrollo urbano integrado basado en la sostenibilidad. Al mismo tiempo, es importante que la ciudad sea capaz de responder adecuadamente a las necesidades de todos los factores del ecosistema urbano.

Infraestructuras adecuadas pueden dar forma a las mejoras de la calidad de la vida, transformar nuestra percepción de nuestros alrededores y aumentar oportunidades de los ciudadanos. Hay muchos ejemplos a nuestro alrededor: En Barcelona, por ejemplo, siempre se habla de la gran transformación que vivió la ciudad para los Juegos Olímpicos del ‘92, con la reapertura de la ciudad al mar. Ahora, más de un cuarto de siglo más tarde, es impensable que alguna vez Barcelona volviera a dar espalda al mar.

Infraestructuras que tienen en cuenta el medio ambiente

Un ejemplo más reciente sería el debate sobre la fachada marítima de Tarragona. Hasta ahora, las vías férreas por la primera línea de mar han hipotecado la reconciliación de la ciudad con su litoral marítimo. Al mismo tiempo, se han realizado otras obras en la anilla mediterránea de Tarragona que pueden ser consideradas como un ejemplo de este nuevo desarrollo urbano integrado. Las estrategias urbanísticas aplicadas en las reformas de los barrios de poniente de Tarragona, como Campclar, Torreforta, la Granja y Bonavista, han conllevado grandes mejoras para sus habitantes.

En conclusión, se puede decir que aunque una ciudad inteligente no nace de la noche a la mañana, el camino de un desarrollo urbano meditado y integrado empieza por infraestructuras que tienen en cuenta el medioambiente y las necesidades de los ciudadanos.

Fuente: Santiago J. Castellà

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