Tradicionalmente, la arquitectura ha trabajado para crear espacios confortables para su habitabilidad, intentando aumentar la adaptación al entorno y luchando por superar las inclemencias meteorológicas.

En este artículo, nos fijamos en las regiones desérticas de Medio Oriente, donde los antiguos pueblos nómadas han evolucionado en asentamientos sedentarios. La arquitectura tradicional se aclimató al entorno buscando el aprovechamiento de las brisas que se producen por la variación térmica entre el día y la noche, para así poder refrigerar el interior de la vivienda. Podemos decir, que el colector de viento (windcatcher) ha sido el precursor de nuestro actual aire acondicionado. Una herramienta natural y ampliamente utilizada para refrescar las casas y las mezquitas.

Un poco de historia


Aunque no se ha descubierto información exacta sobre la antigüedad de estas estructuras, se pueden datar aproximadamente en 1500 años de antigüedad.

Las torres de viento o colectores, fueron utilizados en la antigua zona de Mesopotamia y en el actual Irán, y fue por medio de la expansión del islam, que los colectores de viento se fueron expandiendo a otros países como Iraq, Siria, Pakistán, Arabia o Egipto. Originalmente, las torres de viento eran conocidas como Badhani (dibujador de viento) y finalmente derivaron a Badgir (poseedor de viento) que es tal y como se los conoce en Irán e Irak.

 

De 40° C en el exterior a 18° C en el interior de la habitación en pocos segundos


El uso principal de los colectores de viento es acondicionar espacios habitables. Mayormente utilizados en viviendas, sirven a espacios interiores tanto públicos como privados, aunque también se pueden utilizar en espacios exteriores tales como plazas o patios.

El otro uso de las torres de viento es el de cisterna, ya que mantiene la circulación natural del aire en las cisternas públicas, asegurando el agua fría en su interior. En este uso, las infraestructuras hidrológicas llamadas Qnat, captan el agua de las capas subterráneas y las conducen por galerías para evitar su evaporación. Aunque las cisternas son subterráneas, conectadas a un sistema de canalización, los captadores de viento son fácilmente localizables ya que éstos sobresalen en la superficie.

Los colectores se orientan con el fin de atrapar las brisas o corrientes de aire que recorren el desierto, debido a la destacable variación térmica que se produce entre el día y la noche.

A partir de aquí, tienen distintos diseños para así favorecer la máxima captación posible de los vientos y brisas predominantes. Es así, como estos pueden ser:

  • Unidireccionales: Tiene una sola abertura en la dirección de los vientos predominantes.
  • Bidireccionales: Tiene dos aberturas en la dirección de los vientos predominantes.
  • Multidireccionales: Presenta múltiples aberturas perpendiculares a la dirección del viento. Tradicionalmente las torres de viento multidireccionales suelen tener cuatro aberturas, pero existen torres con más orificios de entrada, llegando a encontrarse algunas octogonales.

No hay aire acondicionado y no se requiere energía eléctrica


Las torres de viento son una técnica pasiva de refrigeración, usada para enfriar el interior de los edificios, aprovechando el viento exterior. Así se crea una ventilación natural, gracias a un intercambio de aire entre el exterior e interior del mismo.

Estructuralmente se caracterizan en cuatro partes: un cuerpo del sistema que contiene los ejes, los estantes de aire que atrapan el aire caliente y evitan que entre en la estructura, las solapas que direccionan la circulación del viento y la cubierta del techo. El viento viaja a través de los ejes de la parte superior de la torre para llegar al interior del edificio. El flujo de aire dentro de la estructura se desplaza en dos direcciones, arriba y abajo. La diferencia de temperatura entre el interior y el exterior de un edificio provoca variaciones de presión que se traduce en la creación de corrientes de aire. En las ciudades donde el viento sopla desde una sola dirección, sólo uno de los ejes opera para recibir la brisa y los otros tres trabajan como pasajes de salida de aire.

Fuente: Luna Cara y Tesis Doctoral 

Foto de portada: Yazd | photo by: hasan almasi

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