En este artículo se exponen las bases y criterios para que un proyecto sea susceptible de cumplir las exigencias de los protocolos ambientales. Se analizan, por lo tanto, las bases de las principales certificaciones del mercado para aprender a interpretar la relación entre diseño y sostenibilidad en todas sus escalas.

En los años 80, el desarrollo del pensamiento ecológico determinó la necesidad de analizar las consecuencias del impacto de la actividad del hombre sobre el medioambiente como reacción a las problemáticas ambientales que se habían manifestado desde la arquitectura del Movimiento Moderno y Post-Moderno (imagen 1). En este sentido, se puso en duda la idea del progreso de la técnica como evolución de la calidad de la vida, determinando la necesidad de redactar acciones estratégicas para incrementar la conciencia ambiental y el pensamiento ecológico.

certificaciones sostenibilidad

Mon Oncle 1958, Jacques Tati.

En este sentido, en las últimas décadas se han desarrollado sistemas de evaluación ambiental que buscan estar alineados con este objetivo, y orientar a los profesionales que trabajan en el sector de la construcción hacia decisiones sostenibles. 

De modo particular, la atención está dirigida hacia la reducción del consumo energético y la inversión económica en el proceso de planeamiento, construcción, gestión y rehabilitación de una obra.

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Rehabilitación energética Via XX Settembre Verona. Fuente propia

El nivel de sostenibilidad de un proyecto va desde la escala territorial hasta la de detalle y puede ser medido mediante los indicadores ambientales que evalúan un número elevado de variables que inciden en la sostenibilidad total de la obra. Muchas veces se cae en el error de considerar solamente los indicadores que limitan las emisiones de CO2, sin analizar los efectos negativos que estas generan en otros aspectos.

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Rehabilitación energética Via XX Settembre Verona. Fuente propia

En el sector de la construcción existen distintas tipologías de instrumentos de evaluación del nivel de sostenibilidad de una obra, que pueden ser clasificadas en cualitativas y cuantitativas

El primer caso, –cualitativas-, está compuesto por los instrumentos y métodos que trabajan mediante parámetros que toman en consideración la escala territorial, arquitectónica y de detalle, como por ejemplo las evaluaciones multicriterio (LEED, ITACA, BREEAM, etc..). 

De modo particular, éstas se concentran en reducir los gastos en el territorio, recuperar el agua, reciclar los recursos y reducir las emisiones de CO2. El aspecto positivo de la metodología multicriterio es la capacidad de considerar una gran parte de las temáticas ambientales, también de tipo cuantitativo.

Por otro lado, los instrumentos de evaluación cuantitativos (indicadores ambientales), tienen el objetivo de buscar el equilibrio entre hombre y contexto, y permiten cuantificar de modo preciso el impacto ambiental de una acción; y por lo tanto encontrar soluciones eficientes para la contención de la contaminación. En contraposición a los instrumentos multicriterio, los indicadores ambientales se concentran en limitar los gastos ambientales y en reducir las emisiones de CO2, dejando de un lado las variables cualitativas. Un ejemplo de dicho método es el Life Cycle Assessment (LCA).

A continuación, se explica el funcionamiento de algunos de los instrumentos de evaluación ambiental de tipo cualitativo y cuantitativo:

 

ITACA


El protocolo ambiental Itaca es el sistema de evaluación ambiental multicriterio utilizado en Italia, en cuanto se apoya directamente en la normativa técnica y en las leyes nacionales. El sistema de evaluación permite verificar el grado de sostenibilidad del proyecto mediante criterios que se concentran en los consumos del edificio, eficiencia energética, impacto ambiental e impacto en la salud del hombre.

BREEAM


El “Método de Evaluación Medioambiental del Organismo de Investigación de la Construcción” (BREEAM) fue redactado en el Reino Unido en el año 1990. A diferencia del protocolo Itaca, el BREEAM puede ser aplicado en distintos contextos y países, en cuanto no se apoya en la normativa local inglesa.

El proceso consiste en la redacción de un informe que registra los resultados obtenidos en nueve categorías de evaluación: Energía, Gestión, Salud y Bienestar, Transporte, Materiales, Residuos, Agua, Medio Ambiente, Territorio y Ecología e Innovación. 

Los parámetros analizados dependen del proyecto y de la localidad en la que se ubica. Como todas las evaluaciones multicriterio, por cada categoría evaluada corresponde un número máximo de puntos. La suma de la puntuación asignada en cada área determina la calificación total de la obra, que se representa en la certificación con un número de estrellas que va del 1 al 6.

LCA


El «Life Cycle Assessment» (LCA) es un método de evaluación ambiental de tipo cuantitativo, que analiza el impacto ambiental de un producto en su ciclo de vida completo. Este sistema permite comparar distintos materiales desde el punto de vista energético para identificar la mejor opción desde el punto del impacto ambiental. Se estudia, por lo tanto, la cantidad de energía necesaria para la fabricación, uso, mantenimiento y demolición de una obra. Para esta operación, el LCA utiliza el Life Cycle Inventory (ISO 14014), que contiene las características de todos los materiales analizados.

LEED


La certificación «Leader in Energy and Environmental Design» (LEED) fue redactada en el año 2000 por el US Green Building Council (USGBC). Se trata de una certificación voluntaria que clasifica los edificios según la puntuación recibida por incorporar estrategias sostenibles en la construcción. Dispone de 4 niveles que determinan el grado de sostenibilidad del edificio: LEED Certificate, LEED Silver, LEED Gold y LEED Platinum.

Pueden optar a la certificación tanto construcciones nuevas como rehabilitaciones, ya sean de uso público o privado.

Por medio de créditos se valoran los méritos en la aplicación de sostenibilidad de distintas categorías: ubicación y transporte, sitios sostenibles, uso eficiente del agua, energía y atmósfera, materiales y recursos, calidad ambiental interior e innovación en el diseño. La puntuación máxima es de 110 puntos.

 

En conclusión, los protocolos ambientales pueden ser utilizados como guía hacia el proyecto sostenible en cuanto contienen los principios ambientales para aprender e interpretar la relación entre diseño y sostenibilidad en todas sus escalas.

Autora: Luna Cara, Arquitecta Ambiental por el Politécnico de Milán. Actualmente trabaja en el equipo de arquitectos “Dalcinadorno Architetti Associati”. Es profesora en el Máster Internacional en Construction Project Management” y del Curso en Arquitectura y Construcción Sostenible de Zigurat.

 

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